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Libro Arte y Memoria

domingo, 1 de noviembre de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

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El proyecto con el cual participo en la investigación sobre libro arte fue realizado en el proceso de las actividades académicas, inicialmente como requisito para la cátedra de dibujo e imaginario y consiste en un trabajo a partir del concepto editorial manejando medios artísticos gráficos y planteando visualmente una narración grafica. A partir del cuento “Las Ruinas Circulares” del autor Jorge Luis Borges; he querido proponer una mirada personal sobre la historia incluyendo aspectos que he venido trabajando en mi propuesta investigativa personal:

En un principio mi intención formal era abstraer fragmentos, seleccionándolos detenidamente para construir a través de la mancha espontánea un mundo desconocido; sin por ello perder la intención de captar gestos, movimientos, silencios; por el contrario es el fragmento introducido en la escena de la representación que implica cercanía, análisis y reflexión.

Deformar, descomponer, fragmentar, hilvanar, remendar, entretejer, coser manteniendo la apariencia de unicidad, con un lenguaje pictórico que propone la transformación de la realidad a partir de los diálogos y manifestaciones de la naturaleza. Los materiales empleados han sido el hilo conductor para incitar a tocar con los ojos; guardando en la memoria un compendio de tactos; es en ese momento cuando la obra, más que ser imagen predeterminada es sensación-sentimiento.

La narración literaria es un elemento determinante para dar paso a la creación de esta propuesta, es allí donde quedan registradas las imágenes congeladas que le dan un sentido propio al trabajo pictórico; en la “procesualidad fragmentaria” donde pasa a ser una experiencia íntima, personal con el color, las formas, los materiales, las superficies sugiriendo cada vez, nuevas posibilidades como resultado de una contienda física y estética. De este modo, aparecen combinaciones e intercambios utilizando objetos cotidianos, funcionales, banales como ganchos, fibras textiles, hebras de hilo surgiendo etéreas escenografías y por qué no, develando lo más propio de la condición humana.

Introducir el objeto cotidiano prefabricado aun cuando no forma parte del entorno habitual de la mayoría de la gente, para empezar a estructurar un discurso a partir de la cotidianidad estableciendo una relación entre la obra y el tema que identifica a todos los seres humanos “el vestido”, considerando a la moda como uno de los temas más citados y convocados por la sociedad entre la música, el cine; claro está el trabajo no pretende centrarse en éste tema.

Para este trabajo es preciso hacer estudios mediante técnicas como la observación, experimentación y análisis ya que este se profundiza dentro de contextos situacionales.
Éste método que comprende la teoría-práctica que conduce a la indagación de teorías y/o supuestos que argumenten y expliquen a su vez lo que sucede o no de una forma determinada.

También hace parte del proyecto “Formas de la Memoria“, construido como una especie de paisaje onírico con materiales y objetos transformados a través de un lenguaje pictórico en una propuesta estética.

Surgen en esta etapa una serie de propuestas que desde perspectivas diversas, instauran un lenguaje visual pleno de significados y lecturas sugerentes, estas miradas me comprometen con mi entorno, poniendo en evidencia la forma como percibo el mundo, además de sacar a relucir la actividad domestica de muchas mujeres, otorgándoles una valor ritual a través del gesto pictórico y volviéndolas válidas como prueba de una cultura que permite la construcción de la mujer como categoría.

Pensar en pasado y presente para fragmentarlos ante mis ojos, convocarlos a través de un mundo simbólico que se halla hilvanando una historia de experiencias personales. Fotos, agujas, retazos, ganchos, trozos de hilo – objetos íntimamente recordados. Momentos que corren el riesgo de olvidarse y convertirse en historia. Las texturas y el color han estado presentes durante todo el proceso para recrear imágenes que hablan de acontecimientos íntimos, de actividades cotidianas, de pasiones, de dualidad, de sensibilidad, de victorias ganadas; en términos metafóricos abrazar y curar mi realidad desde el arte.

La libertad que otorga la condición de ser humano y más concretamente la de ser artista, permite hablar de la “estetización del objeto” o estetización de la cotidianeidad. Quienes optan por esta vía, se enfrentan a un panorama de rechazo y de exclusión, de contradicciones nostálgicas; ante la decadencia del aura del arte, la escasez de magia, ilusión y ensoñación por el afán decorativo efímero, y por la transformación de lo real en un objeto fetiche. Por otra parte, están los que no se detienen ante esta situación, porque su objetivo no se reduce a llevar el objeto cotidiano a un contexto que le dé un carácter artístico o establecer relaciones con el museo y la vida cotidiana; sin necesidad de estar a favor, pretenden abordar problemas que les afectan o les importan, compartir experiencias, contextualizar la vida con el arte saliéndose, ¿por qué no? de lo puramente artístico.

Esta puede ser “la excesiva realidad”, la realidad de la que estamos siendo testigos, cómplices, victimas; esta estetización de la vida cotidiana que se activó durante la primera mitad del siglo XX, pero que no alcanzó su plenitud hasta finales de ese siglo y que hoy sigue dando de qué hablar: ”…no obstante, la tendencia general del arte es extenderse, expandirse en el espacio circundante” siendo esta su naturaleza, nos vemos en la necesidad de andar y desandar caminos, proponiendo otros discursos, otros modos de articular la experiencia, otras formas de hacer mundo como una promesa de enriquecer la experiencia en lo que resulta ser la expansión del arte.

Angela María Román

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