PRINCIPIOS RECTORES- Documento de Discusión

PLAN DEPARTAMENTAL DE CIENCIA, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN

¿QUÉ, PARA QUIÉN, CÓMO?

Por Jaime Hernández Gutiérrez

El Plan Departamental  de Ciencia, Tecnología e Innovación debe en primer lugar definir la meta de sus acciones, con el fin de poder  establecer  cuáles deben ser éstas, es decir, para determinar  su proceder de acuerdo con un objetivo claro en términos de beneficio social, cultural o de desarrollo económico.

Las discusiones en cada comisión han generado puntos de vista que reflejan un relativo consenso dentro de cada una de ellas, aunque no necesariamente los matices o los énfasis sean unánimes. Desarrollamos aquí algunos de los puntos que se han planteado en forma sucinta en sesiones de trabajo, procurando recoger opiniones que pueden tal vez verse como contradictorias entre sí, pero que reflejan la dialéctica del proceso. En este sentido el documento es un borrador de trabajo y se encuentra abierto a la discusión y sobre todo a ser complementado por los diferentes expertos.

1) ¿A qué se quiere llegar con el PDCTI?

1.1  Enfoque del desarrollo humano sobre la persona.

En última instancia el objetivo central de todo desarrollo social debe centrarse en  el ser humano en sus dimensiones económica, social, cultural y de promoción de la dignidad como búsqueda de la felicidad en términos de calidad y nivel de vida, de obtención de objetivos de promoción personal y de satisfacción de necesidades básicas, tanto del cuerpo como del espíritu. De lo que se trata es del desarrollo de las potencialidades personales en un medio que garantice la seguridad y la estabilidad material y emocional y que permita la participación igualitaria en la definición del destino de la sociedad.

1.2 Resarcir los rezagos históricos.

En términos comparativos con otras sociedades del primero y el segundo mundos, nuestro país detenta un atraso secular en cuanto a la satisfacción de las necesidades básicas del ciudadano, tanto en el terreno  de la vida material individual y colectiva como en el de la construcción de la sociedad misma. Hasta ahora “El crecimiento económico y el desarrollo científico y tecnológico, promocionados como alternativas para alcanzar mayores niveles de vida y bienestar, se reflejan hoy en mayores índices de pobreza e inequidad” (Agenda de Ciencia, Tecnología e Innovación de Risaralda – ACTIR- p. 5).

Mientras otros países luchan por definir nuevos rumbos en el empleo de fuerzas productivas altamente desarrolladas y hacen uso intensivo de la ciencia y la tecnología para perfeccionar modos de vida que de suyo son relativamente confortables  y que se ponen a funcionar en medio de acuerdos sociales definidos y aceptados por la mayoría,  las  tareas más urgentes de nuestro desarrollo histórico residen en el establecimiento de un consenso mínimo que haga a todos miembros activos conscientes de la construcción del destino conjunto, lo cual requiere, además de una modificación de las relaciones de dependencia y el entrabamiento de la economía generado por la concentración de los capitales. “Extensos sectores de la población sufren los rigores de un modelo excluyente, que ha convertido a Colombia en un país violento, incrédulo y con un alto nivel de incertidumbre hacia el futuro”( Ibid. p. 5).

Sin significar que la lucha social sea inexistente en otras latitudes, el énfasis aquí se encuentra en que el inevitable conflicto de los intereses no ha cobrado para nosotros un carácter suficientemente civilizado que permita poner la mira en algo diferente de la defensa frente a los demás seres humanos, para poder enfrentar las fuerzas de la naturaleza en medio de la colaboración entre los individuos o las colectividades. La disparidad social, la injusticia de todo orden, la desigualdad de acceso al conocimiento y  a las demás oportunidades de crecimiento, establecen brechas económicas y una zozobra tal, que no  permiten disminuir la tensión  mutua entre las personas para que haya una marcha armónica o al menos pactada para el aprovechamiento de la riqueza abundante por medio del trabajo y la dirección planificada hacia un desarrollo que contemple el respeto de las múltiples visiones y expectativas de las comunidades. El concepto mismo de comunidades posee en nuestro medio mucha debilidad en cuanto no responde normalmente a la capacidad de autoorganización en colectivos que resuman los intereses de los asociados, sino que a menudo son implantes establecidos como respuesta a intereses de poderes ajenos o, como consecuencia de la misma falta de cohesión social, surgen como meros accidentes históricos o geográficos en coyunturas de muy rápido cambio y con poca estabilidad. El estudio científico de la sociedad y las comunidades diversas que la componen, la comprensión de sus móviles y sus transformaciones, la satisfacción de las necesidades más urgentes, el inventario, la protección y el desarrollo de sus patrimonios culturales y biogeográficos, el manejo planificado de la economía, forman parte de las tareas que se deben implementar en un plan de ciencia y tecnología.

1.3 Amortizar la deuda social.

La disminución de las inmensas brechas sociales existentes en un país desangrado por la guerra interna, no declarada pero sí sufrida por millones de seres humanos, debe  ser el objetivo de los beneficios que otorga la aplicación racional del conocimiento acumulado históricamente por la especie.” Nuestra región es, después de África, la región del mundo que presenta mayores inequidades sociales. Colombia es el segundo país de la región con la mayor concentración del ingreso y la riqueza después de Brasil” ( Ibid. p. 7).

Acceso a la sanidad básica, agua potable, seguridad alimentaria,  servicios de salud generalizados de alta tecnología,  aprovechamiento de la electricidad, educación de calidad para todos sin límite de nivel,  medio ambiente sustentable, instrumentos eficientes de participación democrática en los procesos de decisión, mejoramiento de las  prácticas para el trabajo de la tierra, vías y medios de comunicación para garantizar los mercados y la movilidad general, industrialización de los productos del campo y muchos otros  aspectos semejantes, relacionados con la ciencia y la tecnología, deben ser efectos y al mismo tiempo factores que dinamicen un proceso ascendente en espiral con y hacia el aprovechamiento y la creación del conocimiento colectivo que se requiere para generar una vida digna y participativa de quienes han sido víctimas directas o indirectas del conflicto por acción o por olvido.

1.4  Rescate del conocimiento cultural y social.

El patrimonio cognitivo de las comunidades no tiene límite, pues ante todo reside en la práctica y en la tradición, generalmente inmemoriales, que le dan sentido histórico a las mismas. En la mayoría de los casos este saber no se encuentra explicitado en términos documentales o en resúmenes conscientes, sino que reside en el seno del desempeño cotidiano, en las expresiones culturales  y artísticas, en los ritos, en las formas de asociación o de intercambio, la arquitectura, la alimentación, las prácticas laborales o el vestido. Por lo general dichos conocimientos expresan una forma particular y muy local de responder a necesidades impuestas por las condiciones climáticas, de fertilidad del suelo, de accesibilidad, de relación entre comunidades u otros innumerables factores que establecen la realidad concreta de cada sociedad. Por esta misma razón su complejidad excede con mucho a cualquier análisis superficial que se pueda realizar y constituyen un entramado de sabiduría que sólo se puede adquirir como se adquiere la lengua materna. Por ello también son una visión histórica y única del mundo y una contribución para enriquecer el acervo conjunto del conocimiento universal en la búsqueda de soluciones a los múltiples problemas que se plantea la humanidad en la lucha por mejorar sus condiciones de supervivencia y aprovechamiento de las fuerzas naturales. En un país donde la mayor parte de la sociedad aún se desempeña en formas relativamente primitivas en sus relaciones con la producción, y donde los recursos económicos no son abundantes para implementar soluciones de alta tecnología en todos los casos, hacer uso de los saberes tradicionales, conocer sus raíces, investigar sus conexiones y desarrollar sus potencialidades  resulta de la mayor importancia, y no puramente como caso de estudio sino como instrumento en la búsqueda de soluciones a las necesidades más inmediatas. Este rescate del conocimiento cultural y social  y de las tecnologías ancestrales o locales no sólo permite acentuar la cohesión de las comunidades y dignificar su pasado, sino que en muchas ocasiones resulta ser una alternativa de impacto suficiente para emular desarrollos tecnológicos de alto costo o de difícil implementación en nuestro medio.

1.5  Equidad en el acceso a la educación

Cuando se evoca la escuela rural o de barrio marginal de cualquier municipio de nuestro país es inevitable recordar los múltiples grados simultáneos y en una misma aula, atendidos por un único docente que debe hacer malabares para mantener ocupados a los unos mientras imparte clase a los otros.  El patio de recreo no pasa de ser, en muchísimos casos, un espacio con piso de tierra donde los estudiantes sólo disponen de sus piernas y sus brazos para divertirse o hacer deporte. No hay dotaciones deportivas, de biblioteca y mucho menos de laboratorios. El conocimiento se imparte, a pesar de la buena voluntad del docente, en forma repetitiva, memorística y fuera de contexto, con referencia a situaciones  generalmente inalcanzables. No existe para las niñas y los niños una forma significativa de acceso a la realidad, y los problemas inmediatos, locales o regionales no forman parte de lo que es necesario conocer o resolver. Pero los índices ministeriales  por lo general anuncian una alta cobertura. Parece haber acceso igualitario para todos. Nada puede ser más inequitativo cuando se compara esta situación con las que se viven en los grandes centros urbanos, donde al menos algunas de las condiciones locativas y de atención al estudiante son superiores a las descritas, aunque no necesariamente cambie lo expresado con respecto a la pertinencia, la contextualización o lo significativo del conocimiento impartido. Estos últimos aspectos apenas se transforman un poco en sentido positivo si pasamos a observar los mejores establecimientos privados de educación. Un plan de ciencia, tecnología e innovación no puede menos que poner como uno de sus objetivos la transformación radical de un fenómeno que incide en la base misma de la pirámide social y sin cuyo mejoramiento no es posible guardar ninguna esperanza acerca de un país auto determinado, consciente de su futuro, en marcha hacia la prosperidad.

1.6  Incidencia en la economía

La puesta en marcha de un modelo de desarrollo endógeno basado en la ciencia, la tecnología y la innovación tiene su prueba de fuego en la capacidad de transformar y favorecer las relaciones económicas en el seno de la sociedad, para lo cual se requiere generar CTI en los niveles productivos y dar respuesta a las necesidades específicas de los sectores económicos, para lo cual el Plan debe ser incluyente en lo local y capaz de establecer vínculos efectivos en lo global.

1.6 Autorreconocimiento.

El autorreconocimiento  es la posibilidad de visualizar y definir la propia identidad como consecuencia de un análisis de las relaciones entre la  realidad interna y la circundante, es el resultado de calibrar la medida de las limitaciones y las potencialidades frente al conjunto de carencias y necesidades. Es también la capacidad de asumir una misión histórica fundada en el conocimiento del camino recorrido y de los propósitos y las esperanzas de la población. Para una región o un departamento significa el conocimiento de la riqueza cultural, biogeográfica y ecológica, de  los recursos renovables y no renovables  con que cuenta, del potencial humano, la capacidad instalada, las limitaciones y posibilidades de su infraestructura, de su educación y sus sistemas sociales de atención y promoción. El autorreconocimiento es también una característica del orden orgánico que requiere y exige la unidad funcional y la interconexión de los sistemas  que hacen marchar la producción, la economía, la dirección política y la movilización social en torno a la solución de los problemas. Se trata de una unidad cultural y de acción, basada en la  identificación de propósitos comunes entre los actores del devenir social, sin la cual no es posible pensar en autonomía o autodeterminación. El PDCTI debe contribuir a perfilar en gran medida la visión científica necesaria para que las instituciones, las comunidades y los individuos logren alcanzar la dimensión del autorreconocimiento como aspiración de existencia y como condición de progreso.

1.7 Territorio íntegramente sano.

La calidad de la vida de toda la población tiene como condición indispensable la ocupación de un territorio capaz de brindar las condiciones materiales de susbsistencia de manera armónica y sustentable. Las aguas, los bosques, la fauna, la flora, los recursos no renovables, así como las obras de infraestructura y urbanismo constituyen bienes patrimoniales insustituibles de los habitantes, cuya preservación  aprovechamiento y mejoramiento permanente constituyen derechos y deberes  no enajenables. El PDCyT debe mantener en la mira la salvaguardia de este patrimonio único que es soporte de toda vida y debe contribuir a fortalecer el sentido de región, a crear un modelo propio, endógeno, de desarrollo que puede tener vinculaciones ecorregionales sin limitarse al territorio.

1.8 Atender las tareas políticas del plan

Existen los antecedentes para el  actual Plan, de los cuales el más importante es la Agenda  de Ciencia, Tecnología e Innovación  de Risaralda, preparada en 2004 y que contiene el diagnóstico y la formulación de importantes rumbos, cuyos contenidos deben ser rescatados, a la vez que se puedan generar procesos propios del presente.

Políticamente, el primer paso consiste en lograr que el Plan sea realmente adoptado como un conjunto de lineamientos dentro de la formulación de los procesos públicos de gobierno y que pueda tener incidencia en la inclusión de la ciencia y su desarrollo en el planteamiento de las políticas públicas. Un buen ejemplo sería la obtención de una financiación adecuada para la generación, adaptación  y difusión de conocimientos científicos y tecnológicos, con apropiación de presupuesto adecuado a través de cargas impositivas al capital. En esto es importante lograr un compromiso serio y duradero de los órganos de poder en los diferentes niveles y ramas del mismo.

En segundo término, un Plan de desarrollo endógeno como el presente requiere una movilización política de gran escala en toda la sociedad alrededor de la ciencia y la investigación, capaz de proponerlo, defenderlo y ponerlo en práctica para lo cual no sólo se debe enseñar ciencia sino incorporar lo político en la enseñanza para que haya participación e interés ciudadanos.

Por último, son de esperar transformaciones políticas que se desprendan de la aplicación del Plan, como pueden ser la facilitación de cambios que puedan en alguna medida mitigar el conflicto interno y contribuir a la cualificación del capital social.

1.9 Transformación  cultural de la población

El desarrollo y la utilización de la CTI debe constituirse en el seno de la sociedad en un motor de cambio no sólo de las condiciones materiales de vida sino que su verdadera apropiación formará parte de  nuevas concepciones y paradigmas que se encuentren presentes  en la conciencia colectiva como una revolución educativa que construya pensamiento complejo, universal y dialéctico a través de la incorporación de concepciones holísticas en un lenguaje accesible y comprensible para la mayoría. En un caso ideal debería convertir la tecnología en una forma de pensar en la que se debería dar la primacía de la verdad sobre la utilidad y de la idoneidad sobre la eficiencia y la eficacia. La transformación cultural debería llevar a la comprensión de que vivimos en un mundo real, dinámico, interconectado y contradictorio en el que la ciencia es a la vez causa y efecto del desarrollo y que ésta es capaz de autocorregirse.  La “ecofilosofía” sería un concepto rector de protección de la vida en todas sus formas para orientar el desarrollo sostenible y  para resignificarlo en torno al “bien estar” y el “buen vivir”. Sólo así se podría llegar a una sociedad capaz de generar y usar eficientemente tecnologías limpias, y  para la cual la ciencia estaría en la base de la pirámide. Tal objetivo sólo se puede lograr a través de una educación nacional (que atienda los intereses de la nación), científica  y democrática (en la que participen todos los sectores d la sociedad), donde prime la educación ambiental y se garantice la existencia de una mejor sociedad civil presta a la protección y felicidad de los niños y las niñas. Esta es la búsqueda de un modelo “biocéntrico” de sociedad y de desarrollo que proteja a la humanidad y al resto de la naturaleza como un todo, entre otras cosas como único modo de mitigar los efectos desastrosos que se prevén por el cambio climático y otros productos  nocivos del  modelo desenfrenado de desarrollo que se  impone en la actualidad. Este es un panorama de la ciencia, la tecnología y la Innovación en  favor de una sociedad de acuerdo con los objetivos del milenio, mejorando la calidad de vida.

1.10 Otras propuestas

– Estrategias de tipo económico desde la biotecnología.

– Romper el esquema y la idea de dependencia industrial; es decir, la tecnología = aparatos.

2) ¿Para quién se formulará el PDCTI?

2.1 Para los sectores menos favorecidos y su rescate a nivel humano.

La mayor  deficiencia de una sociedad se encuentra en la marginalidad de los débiles, es decir, en la existencia misma de ellos. “Hoy el 64% de los colombianos – unos 27 millones – vive en situación de pobreza. De estos hay 9,6 millones de personas indigentes que carecen de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades más elementales”. (p. 7)  Su desamparo no se limita a la esfera de lo económico, que es sólo el aspecto más visible de la cadena de carencias y despropósitos que acompañan la vida de millones de seres:  desnutrición,  violencia intrafamiliar, insalubridad y discapacidad física y mental, drogadicción, violencia callejera, abandono infantil, prostitución en todos los niveles, marginación educativa y laboral, delincuencia de todo orden, desplazamiento forzado, ignorancia y marginación política. Reconocidos más como efectos que como causas, estos flagelos de la sociedad  se autorreproducen y le hacen zancadilla a cualquier posibilidad de desarrollo. El papel del pensamiento científico frente a ellos se encuentra en examinar su procedencia, las consecuencias que se derivan de ellos y en buscar su desaparición por la vía del enfrentamiento de sus causas. El desarrollo humano de la sociedad debe consistir fundamentalmente en dar con la ruta para remediar la inequidad social,  discernir el óptimo aprovechamiento de los recursos para el bienestar de la mayoría, indicar medios para balancear la movilización social en torno a procurar la distribución equitativa de las oportunidades y la participación igualitaria de los ciudadanos en la dirección los destinos del país.  Los  resultados de un plan de ciencia y tecnología deberán impactar de manera efectiva la disminución de los índices de pobreza y el incremento de la prosperidad de la mayoría.

2.2  Para la infancia como semilla social y los jóvenes como renovadores del modelo.

Es de Perogrullo señalar que la promesa del mundo está en sus infantes, pero no resulta siempre claro para todos  que los planes de mayor impacto se deben dirigir hacia ellos. Existe un círculo vicioso en el cual la educación media y superior encuentran jóvenes mal preparados sobre quienes no logran causar mayores transformaciones, y los jóvenes maestros que se gradúan carecen, por falta de intervención oportuna en su infancia, de las aptitudes y los conocimientos necesarios para educar infantes cuyo aprestamiento los capacite para ascender victoriosos por las escalas del sistema educativo. Hasta ahora se ha escogido, como el camino  más correcto para desatar el nudo, la preparación de más y mejores doctores para producir grandes cambios en una educación que no sale de su rueda infortunada. Parece indudable que la preparación en estudios superiores proporciona un nivel más alto de conocimientos que, con un apropiado encauzamiento, lograría transformar la realidad educativa del país. Donde el razonamiento falla es en la parte en la que el doctor recién graduado, formado desde su infancia en una educación enajenada y enajenante, normalmente no estará dispuesto ni preparado para entregarse a la ruptura del círculo vicioso, sino que más bien esperará una paga y una posición acordes con su nuevo título, preferiblemente en el extranjero. En todo caso, sus preferencias normalmente estarán orientadas más hacia la investigación que hacia la modificación de la calidad del aparato educativo. Esta realidad, en vez de romper el círculo, lo ensancha y lo profundiza. Se trata en esta propuesta de incidir sobre aquél sector de la población estudiantil que es más sensible y sobre la cual se puede ejercer la más perdurable influencia, al introducir desde un comienzo a los infantes en la apropiación del pensamiento científico como una herramienta de vida útil y necesaria para encarar las situaciones de la realidad. Al mismo tiempo, es urgente no perder de vista al resto de los jóvenes que, aunque no están en la misma situación de los infantes, de todas maneras no son tan refractarios al cambio en su forma de ser  como los adultos, y gozan aún del suficiente entusiasmo para participar en las transformaciones sociales  y garantizar su continuidad. Así, el impulso al pensamiento científico de la población para  generar algún día  grandes cambios a nivel nacional debe producirse sobre  una franja completa de edades de la población y no sólo ejerciendo tensión desde el  nivel superior de la escala. El método de elevar el nivel de la vara sobre la que han de saltar los atletas no es suficiente para lograr que se rompan los récords. Es indispensable crear semilleros de abundantes deportistas bien entrenados desde la base para que algunos logren superar la marca impuesta. Además, no se trata  aquí de romper marcas sino de resolver problemas de la existencia de millones de personas, para lo cual se requieren cientos de miles  de científicos de todos los niveles y en todas las disciplinas.

2.2  Los jóvenes como actores fundamentales de la sociedad

Si los infantes no tienen la madurez para impulsar las transformaciones, tienen en cambio la maleabilidad para  asimilar la forma de realizarlos y la creatividad para imaginarlos. Los jóvenes, por su parte, aunque no poseen toda la flexibilidad, conservan muchas de las cualidades de la infancia, a lo cual se agrega su dinamismo y su  gran capacidad de asimilación y aprendizaje, pero sobre todo de acción.

2.3 Otras propuestas

– Para una nueva sociedad.

-Para todos los sectores sociales

-Para la ecorregión cafetera

-Para una ciudad ambiental

-Para tener una visión compartida

– Para las generaciones futuras.

– Para los artesanos como medio de apoyo “industrial”.

– Para la región y su fortalecimiento en el ámbito nacional.

3) ¿Qué acciones emprenderá el PDCTI?

3.1 Promover el estudio de las ciencias sociales

Cuando el mal fundamental que aqueja al país es de carácter social y se refleja en todas las esferas de la vida de la población, no cabe duda que la tarea primordial consiste en destinar una porción importante de los esfuerzos  del PDCTI a la comprensión de las causas y las circunstancias del subdesarrollo, la dependencia y el atraso.  La complejidad de la tarea supera la presente capacidad de respuesta, pero existe claridad de que uno de los problemas de entrada es precisamente la oposición que existe a que se despliegue esta iniciativa, porque, evidentemente se tocan puntos sensibles que tienen que ver con intereses creados que pueden ponerse a la luz del escrutinio. El impulso a las ciencias sociales, a la profundización de su estudio y a la obtención de niveles superiores de conocimiento en torno a ellas no ha sido de la predilección de las administraciones, ni hay promoción en una escala siquiera apreciable de estudios de posgrado para atender esta necesidad. Es necesario remediar esta ausencia.

3.2 Promover la búsqueda de la historia de las comunidades (memoria social).

Se ha señalado en otro aparte la importancia que tiene para la identidad nacional y para la solución de los problemas particulares  la preservación del patrimonio cultural y de los saberes tradicionales de las comunidades minoritarias que conforman la nacionalidad. Esta preservación y la garantía de su futuro desarrollo se basan en un conocimiento cabal de la historia de las mismas y en el análisis científico de las bases de sus desarrollos. El PDCyT debe procurar que este aspecto de la realidad local y regional  forme parte integral del desarrollo.

3.3  Integración de la academia con las comunidades.

Para poder poner en práctica el acercamiento racional a la historia y a la comprensión de los saberes tradicionales, y para garantizar que puedan servir al proceso de autorreconocimiento y de incorporación activa de las comunidades al desarrollo de la región y del país, la academia debe asumir, con actitud humilde y sincera de aprendizaje,  la cooperación con las comunidades para que ellas puedan realizar el estudio de su propia realidad con aprovechamiento de las herramientas de análisis que puedan ser  más apropiadas. Debe tratarse de un descubrimiento mutuo y de una puesta en marcha de mecanismos no necesariamente inventados de antemano para poner en contacto la tradición y el conocimiento científico. Los resultados de las investigaciones no pueden tener un propósito diferente de revertirse en forma de beneficios para la cualificación de las partes involucradas y para la protección y mejoramiento de las prácticas culturales y  tradiciones.

3.4  Transgresión del conocimiento.

Todo descubrimiento nuevo transforma y pone en duda paradigmas que en el pasado han significado en algún sentido la voz más autorizada en torno a cada determinada cuestión. Esto implica que necesariamente la aplicación  del pensamiento científico conlleva la disminución o la desaparición de dogmas y verdades aceptadas, con  el resultado de la necesaria reacción en contra de quienes las admiten o les dan soporte. Esta es la lucha dialéctica siempre presente entre lo nuevo y lo viejo, a la cual no hay que temerle, pero que es importante tener en cuenta, porque el conocimiento siempre será tomado por trasgresor, lo cual no sólo es una posibilidad, sino una obligación.

3.5 Análisis de las causas de los fenómenos.

El activismo se desempeña en forma ciega tras los objetivos planteados por algún programa y en torno a  indicadores escogidos sin mayor análisis, generalmente porque pertenecen a categorías que suenan razonables. El proceso científico no se contenta con enumerar y clasificar o con planear y actuar, sino que busca en el objeto de estudio el conjunto de situaciones o eventos que se encuentran en la raíz de su desarrollo; examina las causas que en el pasado hicieron que una situación desembocara a su forma actual; formula hipótesis sobre las causas y somete a pruebas destructivas la validez de las hipótesis, con el objeto de desechar aquellas que no satisfacen los criterios del examen; prepara planes de acción compatibles con las hipótesis no derrotadas, los pone en práctica y convierte esta práctica en continua prueba destructiva, de manera que el escrutinio es permanente, como lo es la posibilidad de modificación de las hipótesis y de los planes. El PDCTI sólo puede actuar en concordancia con esta metodología, para lo cual se dotará de los inventarios, las estadísticas y los datos históricos como herramientas indispensables para el inicio y la continuación del proceso de diagnóstico y formulación del Plan.

3.6 Construcción de un pensamiento latinoamericano

El carácter universal de la ciencia y de la  aplicabilidad de sus resultados posee también un aspecto contradictorio, pues resulta anticientífico intentar trasladar mecánicamente  y sin fórmula de juicio a un país en cierto momento lo que es válido y útil en otras regiones o circunstancias. Para dar solución técnica o científica a un problema, se impone en todo momento y lugar el análisis previo de la situación concreta en sus particularidades, la historia de los acontecimientos, el examen de los factores de impacto, la participación de las comunidades, las proyecciones previsibles de  las diferentes opciones y toda otra circunstancia  o factor que sea pertinente.

“Un problema serio con el enfoque oficial del desarrollo, es que lo que es racional y lógico para una sociedad determinada, puede no serlo para otra situada en diferente contexto histórico, económico y geográfico. Incluso conceptos como la planificación económica tienen sentidos muy distintos dependiendo del tipo de sociedad, grado de desarrollo y población a la que van dirigidos. Este es el gran problema de codificar en una “teoría general” los procedimientos que deben ser adoptados o creados para sociedades concretas en épocas concretas y uno de los más fuertes argumentos para avanzar en la construcción de un pensamiento regional, que reconozca las particularidades regionales con sus potencialidades y debilidades”( ACTIR p. 10)

Significa esto que la aplicación de las llamadas leyes universales sólo se puede realizar en medio de la particularidad y que un conocimiento certero de lo local y lo regional se impone como condición previa para su puesta en marcha. La soluciones a cada problema de las comunidades se rodean de las características que le son propias y sólo tienen sentido en su exclusivo contexto y atraviesan la idiosincrasia de los pueblos y los factores culturales antes de pasar por los aspectos científicos y técnicos. Ambas partes del problema son importantes y forman un todo indisoluble. Pero si bien en los países más avanzados se ha desarrollado el conocimiento que pertenece a las ciencias duras, el cual requerimos y nos debe ser de gran utilidad,  el conocimiento de la realidad local en términos de la civilización, la cultura, la tradición y las costumbres, sólo puede ser comprendido en todas sus dimensiones desde el interior de nuestra realidad, la cual nos compete conocer y modificar autónomamente. Por otra parte, los desarrollos existentes en la ciencia y la tecnología pueden no contener aquellos aspectos que pueden ser de mayor utilidad para nuestras propias necesidades, y es nuestro derecho y nuestro deber procurar su desenvolvimiento. “El elemento fundamental en este sentido, consiste en romper la condición de dependencia estructural de la nación con respecto a los grandes centros de poder financiero internacional y tomar las medidas correspondientes en el terreno económico y político, que permitan autonomía en el crecimiento para reorientar los recursos y satisfacer las necesidades de la respectiva sociedad, aunque sin desligarse del mundo y sus tendencias” (ACTIR,  p.11).

La búsqueda de un pensamiento latinoamericano no se convierte, así, en una utopía o un despropósito, sino en una necesidad urgente, condición indispensable para el diálogo en pie de igualdad con otros  interlocutores del mundo.

3.7 Replanteamiento de las políticas públicas.

Ninguna de las acciones aquí planteadas  podría tener lugar sin el correspondiente visto bueno de la Administración o la voluntad política de los gobernantes. Se requiere un diálogo constructivo entre la academia y el poder público para generar acciones efectivas que permitan poner en práctica un plan que significa separarse de anteriores costumbres.

3.8 Políticas públicas en la educación

El eje transformador más importante de la realidad social es la educación de la juventud. Los planes y programas que se implementan normalmente en nuestro país no guardan la debida correspondencia con lo que a la letra  expresan la ley de educación y sus  correspondientes reglamentos, cuya sola puesta en práctica en  términos de currículo y de concepción  de la educación bastarían para generar un efecto de cambio positivo muy notable. Se considera que hay un desfase entre la Administración Pública de la Educación y los procesos educativos que se llevan a cabo en el departamento.

3.9 Planes de ecorregiones

Un aprovechamiento racional de los recursos naturales  de su región es el punto de partida de la prosperidad de cada pueblo y la fuente central de su supervivencia. Poner en interdependencia las diferentes ecorregiones del departamento para encadenar sus procesos productivos, garantizar el intercambio de bienes y servicios para el mutuo beneficio, teniendo en cuenta que la riqueza natural y biológica es su potencial más sobresaliente. “Definitivamente existe un enorme potencial relacionado con la mayor utilización de los recursos disponibles en el territorio en términos de biodiversidad, por ejemplo la posibilidad de aprovechar plantas medicinales para  extraer moléculas activas, o el fique utilizado para hacer empaques biodegradables, o el polvo del gusano de seda como medicamento contra la diabetes, para solo citar algunos ejemplos” (ACTIR, p. 13).

3.10 Acciones propuestas en torno a lo político

– Trabajar por un acuerdo político e institucional para la apropiación del Plan.

– Romper el aislamiento educando y sensibilizando a los políticos.

-Desagregar la visión político-administrativa, visionarnos como ecorregión sostenible y productiva.

– Contribución política para el bienestar.

– Políticas de producción limpia.

– Estrategias de compromiso político para la CTI.

– Política ciudadana: organización civil para exigir derechos.

– Confrontar a los políticos reticentes, comprometerlos con manifiestos específicos.

– Desarrollar tanques de pensamiento para que la ciencia forme parte de la agenda política.

3.11 Acciones  propuestas  en torno a la movilización social

– Incrementar la confianza y el respeto del público frente al conocimiento y la academia.

– Innovación epistemológica respecto de la ciencia y la tecnología.

– Apropiación y movilización social por la ciencia.

– Trabajar en una estrategia de apropiación social del conocimiento.

– Desarrollo de una transformación social individual y colectiva.

– Fundamentar el Plan en una visión humanista y basada en valores para avanzar en cooperación.

– Reconocer la necesidad de definir una visión comprometida de futuro del territorio por parte de todos los sectores sociales.

3.12 Acciones propuestas en torno a la educación

– Cambio en el modelo educativo.

– Armonización curricular, al servicio de la formación del pensamiento científico.

– Nodos de CTI en las comunidades de base y en lo formal.

– Pregrados en política.

3.13 Otras acciones propuestas

– Formulación y reformulación del Plan en el tiempo.

-Construir una empresa social

– Integración del territorio.

1 Comentario hasta el momento »

  1. diego ceballos bohorquez dijo

    30 de septiembre del 2010 a las 7:58 AM

    SON PRINCIPIOS RECTORES DE ESTE PLAN al cual muchos en las mesas de trabajo ayudamos su construcciòn, soy antropologo y creo que estos principios estan muy ANTROPOCENTRICOS, hoy debemos dirigir nuestros discursos a mirar la interrelaciòn serhumano-naturaleza inorgànica, el ser humano como parte orgànica y supraorgànica de esta naturaleza, somos parte esencial de èsta y debemos cuidarla como nuestra casa, como parte de nuestro ser por tanto debemos tener una visiòn màs antropoecològica ademàs porque somos inmensamente ricos en recursos naturales y biodiversos; tampoco se ve el concepto de INTERCULTURALIDAD y somos un paìs multietnico. Las culturas nativas amerindias y luego los negros cuidaron de esta nuestra casa con una cultura apropiada y muy superior a la nuestra, culturas forjadas por cientos de años.

Comentarios RSS · TrackBack URI

Dejanos tu Comentario

Nombre: (Requerido)

E-Mail: (Requerido)

Sitio WEB:

Comentario: