PEREIRA, CIUDAD DE CULTURAS.

PEREIRA es una ciudad que está celebrando 151 años de vida republicana, pero que realmente puede contar historias de hasta 10.000 años de antigüedad, si se tienen en cuenta los grupos indígenas prequimbayas, y los grupos del periodo Quimbaya, que dispersos en numerosos poblados de  kioscos en guadua, se destacaron por ser comerciantes de la sal, la cual obtenían en diversos salados. El más importante de todos fue El Salado de Consotá (existente aún hoy día), porque además de un afloramiento de agua salobre que fluye a través de una falla geológica,  cuenta con vetas de cobre y oro, que fueron explotados desde esas épocas para ser aprovechados en el desarrollo de la tumbaga, aleación que permitió el desarrollo de las magníficas obras de alfarería que caracterizan al periodo Quimbaya. Esta cultura que persistió hasta la llegada de los españoles en 1540, cuando arribó a la ciudad el conquistador Jorge Robledo y fundó la ciudad de Cartago y que subsistió hacia 1691 cuando fue trasladada a orillas de la desembocadura del Río La Vieja con el Río Cauca, donde aún prospera y se le conoce como Cartago. En el trasteo llevaron también el manto milagroso de la pobre lavandera María Ramos, aquel que en 1608 reveló la imagen de la Virgen cuando luego de lavarlo en el río ella lo extendió para secarlo.

Aproximadamente ciento cincuenta años permanecerían los parajes de Cartago, antigua, sin el desarrollo de una ciudad de la época colonial española. Esta región vio pasar los años tan sólo con el surgimiento de algunas haciendas ganaderas a cargo de en comenderos y sirviendo de refugio a los negros esclavizados que buscando su libertad se fugaron y crearon en estos parajes, ahora dominados por la espesura de la selva, los primeros palenques de la región, fundando con ellos la cultura afrocolombiana. Pero la zona lentamente se fue poblando y  fue atrayendo a más colonos que, finalmente fueron conformando un caserío de sencillas chozas, que finalmente el 30 de agosto  de 1863 fueron bendecidas por el presbítero Remigio Antonio Cañarte, quien se desplazó hasta allá en compañía y Jesús María Hormaza Niño, procedentes de Cartago.  Durante seis años se le conoció como Cartago Viejo, en 1969 se le reconoce con el nombre de Villa de Pereira, en honor al doctor Francisco Pereira Martínez, quien en 1816 se refugiara en la zona, junto con su hermano Manuel Pereira, tras la derrota de las huestes patriotas de Simón Bolívar en la batalla de Cachirí y manifestase tiempo después el deseo de que se estableciese una ciudad en dichos predios, hecho que se cumplió seis días después de su muerte.

La Villa de Pereira nació, nuevamente, en la época republicana cuando los Caucanos aún lideraban el gobierno en estos territorios. La nueva ciudad nació de las manos de los“criollos”, un conjunto colombianos nacidos como mestizos (indígenas y españoles) y como mulatos (afrocolombianos y españoles). Pero la ciudad fue prontamente colonizada por los Antioqueños, que llegaron motivados por el boom  del oro de mediados del siglo IX, los cuales fueron secundados por colonos agrícolas que implantaron el cultivo de café y levantaron sus casas de bahareque, una técnica constructiva a base de guadua, tierra, paja y boñiga. Durante esta época se retomó la explotación de la sal, que perduró hasta 1950.

Así como Pereira cuenta las historias de explotación de la sal y el oro también las narra a partir de la guadua y el cultivo del café. Pero las cuenta a través de un mestizaje cultural muy importante. Indígenas, españoles, africanos y criollos dan lugar a una ciudad con gran diversidad de culturas, que se expresan en su arquitectura, gastronomía, artesanías, folklore, religión, narrativa, en fin, y que sin lugar a dudas son la esencia de su vitalidad económica, de su pensamiento liberal y moderno, de su capacidad de acoger a los foráneos. Pereira sigue siendo una ciudad agrícola, comercial, de servicios, educativa, una ciudad de negocios y gente anfitriona que no duda en acoger a quien la visita.

Hoy es posible visitar a Pereira y recorrer su historia y su presente en sus calles y parajes rurales. Un recorrido por su centro histórico, y a partir de la Calle de la Fundación, revelará los contrastes de la arquitectura de colonización (Casa del poeta Luis Carlos Gonzales, hoy sede del Concejo Municipal), la republicana (Edificio de Rentas  y Estación del Ferrocarril) y la moderna (Edificio de la Gobernación de Risaralda y el Viaducto César Gaviria Trujillo). La ciudad, aunque se ha caracterizado por renovar sus construcciones, aún conserva numerosas muestras arquitectónicas de cada uno de esos periodos, acompañadas de más de ciento cincuenta esculturas que a manera de monumentos relatan la diversidad cultural, la historia y el pensamiento de su población. El centro de la ciudad ofrece una actividad comercial muy dinámica y diversa, que se expresa tanto en los locales con frente a las calles beneficiadas con la renovación urbana, como en los centros comerciales de arquitectura moderna construidos en la última década.

Alternados con la diversidad comercial, la ciudad ofrece una decena de locales con oferta artesanal, buena parte de ellos exhibiendo las artesanías locales y regionales, pero se destacan los locales del Centro de Desarrollo Artesanal,  ubicados en la carrera 7 entre calles 24 y 25, y en el lobby del Movich Hotel de Pereira, ya que en ellos se ofrecen una selecta muestra de los productos de los artesanos de Risaralda, que es el departamento que alberga a la ciudad de Pereira. Madera, oro, tejidos, cerámica, guadua, fibras de diversas plantas, son algunos de los materiales transformados en arte por los ciudadanos, campesinos, afrocolombianos e indígenas que habitan en el departamento.

La actividad cultural es otro aspecto a destacar en Pereira. La ciudad ha visto en la última década, crecer de manera importante su oferta de eventos culturales. Prácticamente, cada semana la ciudad presenta en alguno de sus seis principales teatros (Santiago Londoño, Lucy Tejada, Comfamiliar, Cámara de Comercio, Banco de la República, Universidad Tecnológica de Pereira), alguna obra musical, folklórica, teatral o narrativa, acompañadas de exposiciones permanentes en el Museo de arte de Pereira y la sala de exposición del Santiago Londoño. Todos los viernes en la tarde se presenta la retreta de la Banda Sinfónica de Pereira que realiza sus interpretaciones de diversos géneros musicales en el ágora de centro cultural Lucy Tejada. Así mismo, la ciudad ofrece regularmente espectáculos en plazas  públicas como son la Plaza del Bolívar o la Plaza de Ciudad Victoria o en sus centros comerciales. Todos estos eventos superan la centena durante la realización de las Fiestas de Pereira, que se desarrollan en el mes de agosto, pero con sus actos centrales durante el puente festivo de mitad de mes. Pereira es reconocida también por la celebración de las procesiones católicas de Semana Santa y Navidad, donde el fervor religioso de la población genera inmensas romerías que llenan la calles del centro de la ciudad y sus templos religiosos.

El centro de Pereira, ofrece también la posibilidad de disfrutar una buena taza de café, en alguno de los más de veinte cafés que ofrecen esta bebida con diversidad de preparaciones calientes o frías, en dulcería, tortas y conservas, ofertando en locales con vista a la calle, o en plazoletas dentro de centros comerciales. El café es sin lugar a dudas la esencia de la ciudad contemporánea. Fue con los recursos de este producto de exportación que la ciudad se desarrolló, él trajo el barco, el automóvil, el tren, el tranvía. Permitió que se construyeran acueductos, redes eléctricas, escuelas, carreteras, tanto en la ciudad como en el campo, permitiendo una calidad de vida rural, especialmente rural que pocas actividades agrícolas han podido proveer a sus campesinos, no en vano, esta actividad productiva logró el desarrollo de una paisaje y una cultura hoy reconocida por la UNESCO como Paisaje Cultural Cafetero – Patrimonio de la Humanidad.

Hoy el  negocio del café está cambiando. El colombiano ha descubierto que aquel producto que exportaba resulta ser una bebida excepcional y está aprendiendo a ser un buen consumidor de la misma, además de continuar exportado; pero está abriendo nuevas rutas para esta actividad, pues hoy cada vez más pequeños y medianos caficultores están ofreciéndole al mundo un café con calidad, con condiciones de origen especiales, cuidando la calidad de la taza, desde el cultivo y beneficio del grano, para lograr excelencia en aroma y sabor; para lo cual están retornando a prácticas antiguas, más responsables con el medio ambiente y con las comunidades campesinas,  prácticas que se perdieron por el ímpetu de la industrialización del cultivo para satisfacer las demandas homogéneas de las bolsas y tostadores internacionales. Hoy, desde Pereira, es posible acceder a aquellos cultivadores de Pereira y del departamento que en sus fincas de bellas montañas agrestes están haciendo esfuerzos muy interesantes, y con buenos resultados para lograr cosechas con calidades excepcionales, donde algunos han logrado puntajes otorgados por los mejores baristas cercanos a los 90 puntos sobre 100. Algunos de ellos venden ya sus productos directamente a mercados internacionales sin intermediarios.  Hoy la cultura cafetera sigue viva y está renovando sus formas de expresión en la sociedad contemporánea

La ciudad se ha reconocido como epicentro del Paisaje Cultural Cafetero, no por ser el centro de la cultura cafetera, sino porque desde ella es posible aproximarse a la gran mayoría de los 51 municipios que la conforman. Sus facilidades de acceso a través de su aeropuerto internacional, su terminal de transportes terrestres y sus redes viales, la conectan verdaderamente con el territorio del paisaje cultural cafetero.

Desde Pereira se pueden organizar recorridos que permitan observar el valor de la religión en la cultura cafetera. En la ciudad sobresalen los templos de San José y El Claret que ofrecen cada una muestras arquitectónicas diferentes, pero se  destaca la importancia histórica y arquitectónica de la Catedral de Pereira, con su Virgen de La Pobreza, que combinándola con la Iglesia de San Francisco en Cartago, permiten reconstruir el milagro de la lavandera María Ramos. También resulta interesante desplazarse a Santa Rosa de Cabal para conocer la Basílica Menor de Nuestra Señora de las Victorias y el Santuario de La Milagrosa con sus imponentes vitrales, catalogados entre los más grandes de Suramérica. Igualmente, se pueden visitar sitios actuales de peregrinaje religioso para la oración como son el Santuario de La Virgen del Jordán, en Pereira, y en la vecina ciudad de Dosquebradas el Santuario de la Virgen de La Pureza. Pero, definitivamente, la ruta histórico-religiosa más connotada y que además está inmersa en el paisaje cultural cafetero, es aquella que conduce al monumento del Cristo Rey, ubicado en el municipio de Belalcázar. El imponente Cristo Rey de 45 metros de altura, construido como símbolo para la paz en medio de la violencia de mediados del siglo XX, ofrece una amplísima panorámica paisajística de la región delimitada entre las cordilleras central y occidental, además de estar inmerso en cultivos de café de ladera sobre la Serranía de Todos Los Santos y flanqueado por cañaduzales en el valle del río Risaralda al occidente y el cañón del río Cauca al oriente.

Pereira es una ciudad joven, y como tal, bella, sensible a las artes, vital, con sueños, emprendedora. Una ciudad que se fundamenta en su diversidad cultural y que desde ella proyecta su futura. Religión, guadua, café, sal y oro, siguen siendo la esencia de cultura y su referente de desarrollo.

Andrés Rivera Berrio.

Director Escuela de Turismo Sostenible
Universidad Tecnológica de Pereira
Asesor Planificación Turística
Alcaldía de Pereira – Fomento al Turismo

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